Un fuerte operativo encabezado por la Subsecretaría de Gobernación Estatal sacudió la vida nocturna de la ciudad con la clausura de los conocidos centros de entretenimiento para caballeros El Bombay y El Dickens. Las autoridades colocaron sellos de clausura tras detectar graves irregularidades administrativas, entre ellas la ausencia de permisos vigentes y la falta de revalidación anual, requisitos indispensables para continuar operando.
La inspección no se limitó a estos establecimientos. En el recorrido, que abarcó cientos de negocios con venta de bebidas alcohólicas, también fue clausurado el salón de fiestas Old Town por la presunta extracción ilegal de alcohol, así como el restaurante Takimichi, sorprendido operando fuera del horario autorizado. Las acciones generaron sorpresa entre clientes y empleados, quienes presenciaron el cierre inmediato de los locales.

Autoridades estatales advirtieron que estos operativos continuarán y que no habrá tolerancia para quienes incumplan la ley. El mensaje es claro: ningún negocio está por encima de la normatividad y aquellos que operen en la irregularidad se enfrentarán a sanciones severas y cierres definitivos.
