El silencio comenzó a pesar más que la sequía. Desde hace más de una semana, la delegación estatal de la Comisión Nacional del Agua en Chihuahua desapareció del radar informativo, dejando en la oscuridad el estado real de las presas y el manejo del agua en una de las entidades más golpeadas por la escasez. Sin avisos, sin comunicados y sin explicaciones, los reportes diarios simplemente dejaron de llegar.
Los informes técnicos que antes detallaban niveles, porcentajes de llenado y comparativos históricos se esfumaron de un día para otro, mientras el sistema oficial en línea muestra datos viejos que no reflejan la situación actual. En medio de la incertidumbre, llamadas y mensajes dirigidos a los responsables estatales de Conagua han quedado sin respuesta, alimentando la sospecha y el descontento ante la falta de transparencia sobre un recurso vital.

La omisión no pasa desapercibida. Productores, especialistas y ciudadanos observan con preocupación cómo la autoridad federal guarda silencio justo cuando el agua se ha convertido en un tema crítico. La ausencia de información pública no solo despierta dudas, sino que abre la puerta a especulaciones en un estado donde cada cifra importa y donde el silencio oficial resulta tan alarmante como los números que no se quieren mostrar.
