La captura de Nicolás Maduro detonó una sacudida política sin precedentes en Venezuela, donde el poder entró en disputa y la transición avanza en medio del caos, la presión externa y un país profundamente dividido. A siete días del operativo estadounidense, el futuro del Estado venezolano permanece en suspenso.

Mientras el chavismo instaló un gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez, la oposición rechaza cualquier continuidad del proyecto oficialista y exige un quiebre total del modelo político. Las calles, la economía y las instituciones reflejan un país en vilo, donde la transición avanza sin consensos claros y con el riesgo de mayor inestabilidad social.

El endurecimiento de sanciones, el control del petróleo y la presencia indirecta de Estados Unidos elevan el costo de la transición. Con aliados y detractores enfrentados a nivel global, Venezuela entra en una etapa crítica que podría redefinir su rumbo político o profundizar su crisis estructural.
