El estruendo se escuchó en toda la zona fronteriza cuando trabajadores estadounidenses dinamitaron uno de los cerros de Anapra para abrir paso al muro que divide a Ciudad Juárez de Sunland Park, en una escena que alarmó a los vecinos del sector.
Las detonaciones obligaron a emitir alertas preventivas y a pedir a los habitantes cercanos que permanecieran dentro de sus viviendas, mientras soldados mexicanos y elementos de la Guardia Nacional observaban y documentaban los trabajos desde territorio nacional.
El avance del muro, que ya suma kilómetros de concreto y acero, ahora también deja cerros reducidos a escombros. La frontera volvió a retumbar como símbolo de una política que busca cerrar el paso a los migrantes a fuerza de explosivos y vigilancia extrema.
