El gobernador de Minnesota, Tim Walz, denunció un «nuevo tiroteo atroz» perpetrado por agentes federales en Minneapolis, apenas dos semanas después de que un oficial del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) matara a una ciudadana estadounidense en esa ciudad. La situación ocurre en el marco de la campaña del presidente Donald Trump para deportar a inmigrantes indocumentados, que ha implicado el despliegue de miles de agentes del ICE en la región.
Walz calificó los hechos como “repugnantes” y urgió a la Casa Blanca a retirar a los oficiales federales de Minnesota, señalando que la población local está “harta” de la violencia generada por estas operaciones. A través de su cuenta en X, el gobernador enfatizó la necesidad de detener la intervención de agentes federales no capacitados en la ciudad.

Autoridades locales confirmaron la presencia de nuevos disparos vinculados a fuerzas federales cerca de un cruce de calles de Minneapolis, donde circula un video en redes sociales que muestra a una persona aparentemente herida y a oficiales con chalecos identificados como “POLICE”. La ciudad ha sido escenario de protestas y disturbios tras el homicidio de Renee Nicole Good el 7 de enero, que reavivó el debate sobre la actuación de ICE.
Una autopsia determinó que la muerte de Good fue homicidio, aunque esto no implica necesariamente responsabilidad penal, y el oficial Jonathan Ross, quien disparó, no ha sido suspendido ni acusado. La indignación pública se intensificó esta semana con el caso de Liam Conejo Ramos, un niño de cinco años, y su padre, Adrián Conejo Arias, de nacionalidad ecuatoriana, detenidos recientemente durante su llegada a casa, lo que ha incrementado la tensión en la ciudad.
