La presión social y política obligó a la salida de Gregory Bovino, jefe del ICE en Minneapolis, luego de que dos civiles murieran a manos de agentes federales en operativos migratorios que desataron protestas y disturbios en la ciudad.

El retiro del funcionario ocurre tras declaraciones polémicas y sin pruebas sobre una de las víctimas, mientras Donald Trump envió a su zar fronterizo, Tom Homan, para tomar el control del despliegue, en un intento por contener la crisis.

Las muertes del enfermero Alex Pretti y de Renée Good encendieron la indignación pública y pusieron en el centro del debate la estrategia migratoria federal, obligando también al repliegue parcial de agentes del ICE en Minnesota.
