Un derrumbe ocurrido esta semana en la mina de coltán de Rubaya, en el este del Congo, dejó más de 200 personas muertas, entre mineros, mujeres y niños. Algunas personas fueron rescatadas a tiempo y presentan heridas graves.
La mina produce tantalio, un metal resistente al calor muy demandado en la fabricación de teléfonos móviles, computadoras, componentes aeroespaciales y turbinas de gas, lo que hace que el trabajo en el lugar sea especialmente peligroso.

Aunque aún no se conoce el número exacto de víctimas, un asesor del gobernador, que habló bajo condición de anonimato, confirmó que al menos 227 personas perdieron la vida.
Hasta el momento se desconoce la causa del derrumbe. Existen versiones no confirmadas que señalan posibles actos de grupos rebeldes en la zona, aunque las investigaciones continúan abiertas para determinar lo sucedido.
