Brasil, Chile y México lanzaron una apuesta política de alto nivel al nominar a Michelle Bachelet como candidata para dirigir la ONU, en medio del inminente relevo de António Guterres, quien dejará el cargo en diciembre de 2026 tras casi una década al frente del organismo.
La expresidenta chilena llega con un historial destacado dentro de Naciones Unidas, donde ya ocupó posiciones estratégicas en Derechos Humanos y en ONU Mujeres. Para el Gobierno de México, su experiencia y capacidad de diálogo podrían ser clave para transformar a la organización en una institución más representativa y cercana a las personas.

Pero la candidatura ya genera tensiones en la región. Nayib Bukele se desmarcó del respaldo latinoamericano y criticó a Bachelet por su postura hacia El Salvador, abriendo un nuevo frente político en torno a la sucesión en la máxima silla de la ONU.
