Los gobiernos de México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para regular la entrega de aguas del Río Bravo, con el objetivo de atender compromisos pendientes y mejorar la gestión del recurso hídrico en la frontera.
Mediante un comunicado, el Departamento de Estado de Estados Unidos informó que México se comprometió a entregar 431.7 millones de metros cúbicos de agua por año durante el actual ciclo quinquenal, además de implementar un plan de trabajo para liquidar la deuda correspondiente al periodo anterior.
Como parte del acuerdo, México garantizará un suministro mínimo anual de 350 mil acres-pie de agua a Estados Unidos, lo que permitirá dar certidumbre a productores agrícolas y comunidades rurales del Valle Bajo del Río Grande. Asimismo, se estableció un esquema detallado para cubrir en su totalidad el adeudo hídrico acumulado.

Ambos gobiernos acordaron realizar reuniones mensuales con el fin de asegurar entregas oportunas y constantes, y así evitar futuros déficits en el suministro de agua.
De acuerdo con la información oficial, este entendimiento deriva de la llamada telefónica sostenida la semana pasada entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente Donald Trump, en la que ambos mandatarios reafirmaron su compromiso de resolver problemáticas históricas relacionadas con el manejo del agua y de respaldar a comunidades y agricultores de ambos países.
Por su parte, el gobierno mexicano dio a conocer el acuerdo mediante un comunicado conjunto de las secretarías de Relaciones Exteriores y de Medio Ambiente, en el que destacó el carácter técnico y político del proceso de negociación.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, reconoció públicamente el acuerdo, al señalar que representa el cumplimiento de compromisos del presidente Trump y agradeció a la presidenta Sheinbaum por respetar los acuerdos internacionales en materia hídrica. En el mismo sentido, el secretario de Agricultura estadounidense, Brooke Rollins, destacó la colaboración de ambos gobiernos para alcanzar un resultado favorable para el sector agrícola.

Las autoridades estadounidenses subrayaron que el acuerdo fue concretado tras la conversación del 29 de enero entre ambos mandatarios, en la que reiteraron su intención de enfrentar los retos históricos de la gestión del agua y fortalecer el apoyo a productores y comunidades fronterizas.
En cuanto a México, se informó que el plan garantiza una ruta clara conforme a los mecanismos establecidos en el Tratado de Aguas, respetando la soberanía de ambos países y asegurando el derecho humano al agua y a la alimentación. El gobierno mexicano reafirmó su disposición a cumplir con las entregas acordadas, priorizando el consumo humano y la producción agrícola, de acuerdo con las condiciones hidrológicas de la cuenca.
Finalmente, las agencias mexicanas involucradas señalaron que este acuerdo permitirá fortalecer la administración del agua en la cuenca del Río Bravo y avanzar hacia una planeación más ordenada y responsable, frente a los efectos de la sequía, incorporando infraestructura y acciones de adaptación a largo plazo.
