La presión política y las muertes registradas en protestas llevaron a Donald Trump a admitir que los operativos migratorios podrían requerir un tono más moderado. El mandatario habló de un enfoque “más suave”, aunque reiteró que no cederá en su política contra lo que calificó como criminales peligrosos.

Las redadas en Minneapolis desataron críticas incluso dentro del Partido Republicano, luego de que dos ciudadanos estadounidenses murieran durante las manifestaciones. Aun así, Trump defendió la Operación Metro y aseguró que su gobierno logró acuerdos para retirar parte del despliegue federal.

La administración federal presumió la detención de más de 4 mil inmigrantes vinculados con delitos graves y pandillas, calificando el operativo como un logro sin precedentes. En paralelo, funcionarios de Seguridad Nacional recorrieron la frontera para reforzar el mensaje de control y resultados históricos.
