La temporada sigue convertida en una pesadilla para los Las Vegas Raiders, quienes arrastran una racha que parece interminable y ahora vuelven a toparse con unos Chargers que ya los exhibieron sin contemplaciones. Con un récord que pesa como una sentencia y nueve derrotas consecutivas desde 2023, el equipo llega nuevamente a California envuelto en dudas, críticas y una presión que crece semana a semana. El duelo, más que un juego, se ha transformado en un examen incómodo sobre lo que ha sido una campaña llena de tropiezos tácticos y decisiones cuestionables.

La primera derrota ante Los Ángeles dejó al descubierto una ofensiva predecible, rígida y fácil de descifrar, lo que terminó costándole el puesto al coordinador Chip Kelly, cuya multimillonaria contratación se desmoronó en apenas doce semanas. La defensiva de los Chargers, una de las más agresivas y oportunistas de la Liga, ya demostró que no necesita más que un par de repeticiones para anticipar las jugadas de Las Vegas. Intercepciones, capturas y colapsos de protección forman parte del guion que los Raiders han repetido sin solución visible.

Ahora, con Pete Carroll tomando control de la ofensiva para intentar apagar el incendio, el equipo intenta rescatar alguna esperanza en medio del caos. La línea ofensiva sigue siendo un punto débil, el ataque terrestre continúa estancado y el quarterback Geno Smith enfrenta una tormenta de presión en cada jugada. Si los ajustes no funcionan de inmediato, este segundo enfrentamiento ante los Chargers podría convertirse no solo en otra derrota, sino en un nuevo capítulo del declive más alarmante que la franquicia ha vivido en años.
