Un despliegue policial pocas veces visto sacudió la capital del estado, luego de que decenas de unidades de corporaciones estatales, federales y militares blindaran las instalaciones de la Fiscalía Zona Centro para resguardar a los policías municipales de Ojinaga que fueron levantados, golpeados y sometidos por un grupo armado en los límites de Aldama.
Los agentes, que escoltaban a la alcaldesa Lucy Marrufo, desaparecieron durante casi 18 horas tras ser interceptados por hombres armados. Durante ese tiempo, fueron víctimas de amenazas, agresiones físicas e intentos de asfixia, según trascendió tras rendir declaración. Su reaparición con vida en una zona rural encendió las alarmas de seguridad y obligó a activar un operativo de alto riesgo.

Tras ser evaluados médicamente y declarar ante el Ministerio Público, los policías fueron trasladados bajo estricta custodia en una caravana de decenas de patrullas rumbo a Ojinaga, en un operativo que buscó evitar cualquier nuevo ataque. El mensaje fue claro: el traslado no podía fallar, luego de uno de los episodios más tensos para las corporaciones municipales en la región.
