La madrugada del nuevo año, Nicolás Maduro llegó a la DEA en Nueva York con mirada alegre, deseando un “Feliz Año” mientras ingresaba escoltado junto a su esposa, Cilia Flores, para enfrentar cuatro cargos por narcotráfico y terrorismo. Tras ser trasladados desde Caracas en avión y luego en helicóptero, los esposos fueron recibidos por agentes federales que no dejaron pasar la oportunidad de desearles también un “Feliz Año Nuevo”.
Maduro protagonizó la conocida “caminata del delincuente” o perp walk, donde fue escoltado desde la camioneta blindada hasta las oficinas de procesamiento, saludando a reporteros con un “buenas noches” y repitiendo su saludo de año nuevo. Posteriormente, será recluido en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, la llamada “cárcel de los famosos”, que alberga figuras como Sean “Diddy” Combs e Ismael “Mayo” Zambada, y donde en el pasado estuvieron Joaquín “Chapo” Guzmán y Genaro García Luna. La prisión, de máxima seguridad, es famosa por sus condiciones precarias y la violencia entre internos.

Con esta operación, Estados Unidos puso fin al tercer mandato de Maduro, quien gobernó Venezuela durante 18 años, según Washington. La escena de su llegada y su primera noche en prisión han sido ampliamente difundidas en medios internacionales, convirtiendo a Maduro en protagonista de un dramático e irónico inicio de año desde la cárcel.
