Tras la captura de Nicolás Maduro, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, lanzó un desafío directo a Estados Unidos, asegurando que Maduro sigue siendo el único líder legítimo y que defenderá los recursos naturales del país “a toda costa”. Sus declaraciones se produjeron después de que Donald Trump advirtiera que pagaría “un precio muy alto” si no cooperaba con Washington, generando un choque diplomático sin precedentes.
La tensión se intensifica en la frontera colombo-venezolana, donde guerrillas armadas colombianas emitieron amenazas abiertas contra Estados Unidos. El Ejército de Liberación Nacional (ELN) llamó a “enfrentar los planes imperiales” y a unir a todos los sectores patriotas y revolucionarios, mientras disidentes de las FARC prometieron “luchar hasta la última gota de sangre contra el imperio estadounidense”, elevando el riesgo de confrontaciones armadas en la región.

Analistas advierten que la combinación de la postura desafiante de Rodríguez y las advertencias de las guerrillas podría derivar en una crisis regional de alta tensión, con Caracas y las zonas fronterizas como posibles escenarios de conflicto. La situación mantiene en alerta a la comunidad internacional y deja en evidencia la firmeza del gobierno venezolano y sus aliados armados frente a la presión estadounidense.
