La temporada de premios suele ser una de las etapas más intensas del mundo del entretenimiento, llena de alfombras rojas, expectativas y amplia cobertura mediática. Sin embargo, para algunos artistas, este enfoque competitivo puede distraer de lo más importante: el arte.
Recientemente, Miley Cyrus asistió a una gala destacada y aprovechó su participación para compartir una reflexión que ha generado eco en la industria. La cantante fue homenajeada en los Palm Springs Film Awards por su tema Dream As One, incluido en la película Avatar: Fire and Ash, y aprovechó para expresar su visión sobre la temporada de premios.
Cyrus declaró a The Hollywood Reporter que le gustaría que estos eventos se percibieran menos como una competencia. Señaló que muchas veces los artistas son tratados como rivales, cuando en realidad deberían considerarse una comunidad creativa, en la que no existe un único “mejor”, sino trabajos diferentes que poseen su propio valor.

“Durante la temporada de premios, a menudo nos presentan como competidores, pero se supone que somos una comunidad, no oponentes. No hay un único mejor, solo se trata de nuestro mejor trabajo personal”, afirmó Cyrus.
Su mensaje ha resonado entre los artistas que cuestionan si los premios realmente reflejan mérito y creatividad o simplemente popularidad. La cantante también hizo un guiño humorístico a la audiencia, elogiando a la orquesta y sugiriendo que podrían tocar en los Oscar, lo que alivió el ambiente y generó cercanía con los presentes.
El reconocimiento que recibió Cyrus por Dream As One reafirma su papel como compositora cinematográfica y le permitió subrayar la importancia de la colaboración y la unidad entre colegas, por encima de la competencia. Su reflexión se suma a un debate más amplio sobre cómo la industria evalúa el “éxito” y cómo la narrativa de rivalidad puede ser limitante o incluso dañina para los artistas.
