La ausencia de lluvias durante la segunda mitad de diciembre encendió las alertas en Chihuahua, donde la sequía avanzó de forma silenciosa pero constante, ampliando las zonas afectadas en pleno invierno. El fenómeno golpeó con mayor fuerza al norte del país, dejando al estado con menos humedad de la esperada para esta época del año.
De acuerdo con cifras oficiales, casi una tercera parte del territorio chihuahuense ya presenta algún nivel de sequedad o sequía, mientras que el agua sigue sin llegar a regiones que dependen del temporal. Municipios completos comenzaron el año bajo condiciones críticas, con suelos resecos y reservas hídricas en riesgo.

El panorama se torna preocupante al confirmarse que varios municipios ya enfrentan sequía severa, extrema y excepcional, una situación que amenaza actividades agrícolas y el abastecimiento de agua. Autoridades mantienen vigilancia ante un escenario que podría agravarse si las precipitaciones continúan ausentes.
