El Australian Open arranca con aroma de revancha, cuentas pendientes y una guerra declarada por el dominio del tenis mundial. Jannik Sinner llega como el hombre a vencer tras dos títulos consecutivos, mientras Carlos Alcaraz persigue el trofeo que se le resiste y que podría consolidarlo como el gran heredero del circuito.

La amenaza constante tiene nombre y apellido: Novak Djokovic, dueño absoluto de Melbourne y decidido a estirar su leyenda a los 38 años. A su sombra aparecen aspirantes como Alexander Zverev, sediento de revancha, y un grupo de figuras del Top Ten que buscan romper el orden establecido en el primer major del año.

En el cuadro femenil, Aryna Sabalenka quiere retomar el trono que perdió, con Iga Swiatek al acecho de la gloria total. México también entra en escena con Renata Zarazúa, quien carga con altas expectativas tras resultados históricos recientes, en un torneo que promete emociones, presión y tenis de alto voltaje desde la primera ronda.
