Una megafiltración de datos encendió las alarmas en Instagram, luego de que saliera a la luz que información confidencial de 17.5 millones de usuarios terminó en manos de ciberdelincuentes y ya circula libremente en la dark web.
Correos electrónicos, números telefónicos y direcciones físicas forman parte del botín digital, lo que abre la puerta a fraudes, suplantación de identidad y ataques personalizados. Especialistas advierten que esta información permite engaños cada vez más creíbles, capaces de llevar a los usuarios a perder el control total de sus cuentas.

Las primeras consecuencias ya aparecen, con reportes de intentos de acceso no autorizado y solicitudes masivas de cambio de contraseña. Mientras las investigaciones avanzan para esclarecer el origen de la filtración, expertos urgieron a los usuarios a reforzar su seguridad digital antes de convertirse en la próxima víctima.
