La desesperación estalló entre jubilados de Petróleos Mexicanos, quienes este día tomaron las instalaciones de la empresa y frenaron la salida de pipas con combustible para exigir atención médica, un derecho que aseguran les fue arrebatado pese a años de servicio.
Los manifestantes denunciaron que no cuentan con ningún tipo de cobertura médica, aun cuando muchos padecen enfermedades graves como cáncer, diabetes y problemas cardiacos. Señalaron que la falta de atención los ha obligado a endeudarse por cientos de miles de pesos o a costear tratamientos vitales con recursos propios.

Los inconformes advirtieron que no se retirarán hasta recibir una respuesta directa de la dirección de Pemex, al señalar que llevan meses sin atención médica y sin diálogo institucional. Acusaron abandono por parte de la empresa y alertaron que la situación pone en riesgo la vida de cientos de adultos mayores y sus familias.
