La violencia rodea a los operativos migratorios en Estados Unidos. En apenas seis meses, acciones del ICE dejaron cuatro muertos, ocho heridos y 17 tiroteos en al menos 15 ciudades, con víctimas tanto migrantes mexicanos como ciudadanos estadunidenses.

Mientras el gobierno reporta un explosivo aumento del 1,300 por ciento en ataques contra agentes federales, activistas y autoridades locales acusan redadas desordenadas, uso excesivo de la fuerza y operativos ejecutados sin control, sobre todo en estados que rechazan la política migratoria federal.

Pese a la polémica, la administración de Donald Trump defiende cada intervención y afirma que los agentes actuaron conforme a la ley. Sin embargo, el número de muertos y los constantes enfrentamientos mantienen encendida la alarma sobre una estrategia migratoria que divide al país.
