El escándalo que apuntaba a un supuesto secuestro en un hotel del norte de la ciudad se vino abajo luego de que las autoridades confirmaran que todo ocurrió tras una noche de alcohol y versiones contradictorias.

Videos de vigilancia y mensajes telefónicos evidenciaron que la supuesta víctima convivió voluntariamente con los detenidos antes de acusarlos, lo que obligó a la Fiscalía a reclasificar el caso como robo y no como privación ilegal de la libertad.
Al final, los señalados recuperaron su libertad tras pagar 14 mil pesos como reparación del daño, cerrando un caso que inició con alarma y terminó desinflado por la evidencia.
