Sentado en una silla, con dolor y sin atención médica, un hombre pasó nueve horas en el área de Urgencias del IMSS hasta perder la vida, mientras su familia suplicaba ayuda y el sistema de salud lo ignoraba.
Cuando finalmente un médico lo revisó, su estado ya era crítico: presentaba taquicardia, baja saturación y colapso general, y murió minutos después, lo que desató una batalla legal contra la institución.

Tras un año y medio de juicio, la familia obtuvo una sentencia a su favor y una indemnización, en un caso que exhibe la crudeza de la negligencia médica y deja al descubierto una realidad que, aseguran los abogados, se repite más de lo que se reconoce.
