Rosales.- Tras el caso ocurrido en el que un adolescente de 15 años se quitó la vida en su vivienda en Rosales, el psicólogo especializado en prevención del suicidio, Héctor Baltierrez Ruiz, dirigió un llamado de alerta a madres y padres de familia, personal docente y personas encargadas del cuidado de menores.
El especialista señaló que los factores de riesgo en niños, niñas y adolescentes van en aumento, por lo que consideró indispensable abordar este tema de manera directa y oportuna, antes de que las consecuencias sean irreversibles.
Baltierrez Ruiz explicó que es clave prestar atención a cambios en el estado emocional y en el comportamiento, ya que pueden ser señales tempranas de un problema grave. Entre los signos más comunes mencionó tristeza prolongada, sentimientos de rechazo, ideas de inutilidad, abandono de actividades que antes disfrutaban, aislamiento y una baja percepción de sí mismos.

También advirtió que conductas como irritabilidad constante, dificultad para manejar la frustración, actitudes agresivas, alteraciones en el sueño o la alimentación, problemas de concentración y cansancio excesivo deben ser tomadas con seriedad. Subrayó que expresar deseos de morir, hablar abiertamente del suicidio o despedirse de familiares, ya sea de manera directa o a través de mensajes, cartas o videos, representan señales de peligro inmediato.
El psicólogo enfatizó que no es necesario que un menor presente múltiples síntomas para estar en riesgo, pues una sola señal es motivo suficiente para solicitar una evaluación psicológica profesional. La atención temprana, recalcó, puede salvar vidas.
Asimismo, indicó que el riesgo aumenta cuando existen conflictos escolares, situaciones de violencia en el hogar, abuso sexual o antecedentes de suicidio en personas cercanas, por lo que estos casos requieren mayor acompañamiento y apoyo emocional.
Finalmente, Héctor Baltierrez Ruiz exhortó a no restar importancia a estas conductas ni normalizarlas, e insistió en la necesidad de buscar ayuda especializada de inmediato, destacando que el cuidado de la salud mental en la infancia y adolescencia es una responsabilidad compartida por la familia, la escuela y la sociedad.
