La tragedia se profundiza en el sur de Chile, donde los incendios forestales ya cobraron la vida de 21 personas y dejaron a miles de familias sin hogar. Comunidades enteras en Biobío y Ñuble quedaron reducidas a cenizas mientras el fuego sigue fuera de control en varios frentes.

Entre los escombros, vecinos comenzaron a reconstruir por su cuenta, molestos por la lentitud de la respuesta oficial. Historias como la de Joaquín Torres, quien apenas logró rescatar ropa y su camión, reflejan la desesperación de quienes lo perdieron todo en cuestión de horas.

Mientras el presidente Gabriel Boric recorrió nuevamente la zona y prometió apoyo, la emergencia continúa y crece la indignación social, en un escenario donde incluso se investiga la posible responsabilidad criminal detrás de los incendios.
