La inflación volvió a dar señales de presión en México al iniciar el año, aunque con un avance menor al que temían los mercados. El alza de precios en productos cotidianos como refrescos, cigarrillos y alimentos fuera del hogar golpeó directamente el bolsillo de los consumidores.
Mientras algunos precios como el transporte aéreo, el huevo y el gas LP bajaron, los nuevos impuestos y el encarecimiento de servicios mantuvieron elevada la inflación subyacente, encendiendo alertas sobre el control real del fenómeno inflacionario.

Este escenario refuerza la expectativa de que Banxico ponga freno a los recortes de tasas, en medio de divisiones internas y advertencias sobre lo difícil que será alcanzar la meta inflacionaria del 3% en el corto plazo.
