Entre el ruido, los claxonazos y la prisa cotidiana, una agente decidió detener el caos por unos segundos. En plena Plaza Benito Juárez, la oficial Elida Trillo extendió la mano para ayudar a un adulto mayor que intentaba cruzar una vialidad saturada de vehículos.

El gesto fue simple, pero poderoso. Tomarlo del brazo, acompañarlo y cuidarlo bastó para evitar una tragedia y para recordar que la seguridad también vive en los detalles.

Testigos aplaudieron la acción y pidieron que se reconociera, no por aplausos fáciles, sino porque en una ciudad acelerada, un acto de empatía todavía logra hacerse notar.
