El misterio terminó, pero el miedo no. Tras horas de incertidumbre y tensión, los cuatro policías municipales de Ojinaga que habían sido levantados por un comando armado reaparecieron con vida, luego de que una llamada anónima al 911 delatara el sitio donde fueron abandonados. El hallazgo ocurrió en un terreno solitario entre Aldama y Chihuahua, lejos de miradas y cerca del silencio que suele acompañar este tipo de mensajes criminales.

Los agentes, quienes escoltaban a la alcaldesa Lucy Marrufo Acosta al momento del ataque, fueron localizados bajo resguardo de policías estatales y trasladados para quedar a disposición de la Fiscalía. Aunque oficialmente se confirmó que estaban vivos, las autoridades guardaron hermetismo sobre su estado físico y lo que ocurrió durante las horas en que estuvieron en manos del crimen organizado, alimentando versiones y especulaciones en la región.

Entre los localizados se encuentra el director interino de la Policía Municipal, Ramiro Orozco Pineda, junto con los oficiales Juan Carlos Vázquez Rivera, José Luis Cortez Ortiz y el comandante Miguel Ángel Núñez Chávez. El caso, lejos de cerrarse, deja al descubierto el poder de los grupos armados que operan en el corredor Ojinaga-Aldama y el mensaje es claro: la violencia decide cuándo atacar y cuándo soltar.
