El arranque de 2026 llegó con un golpe directo al bolsillo y a las expectativas de millones de trabajadores, tras la entrada en vigor del nuevo salario mínimo en México. Aunque el aumento fue anunciado como un avance, la diferencia entre regiones y el limitado alcance frente al costo de la vida encendieron el debate desde el primer día del año, especialmente entre quienes dependen del ingreso mínimo para subsistir.
En la Zona del Salario Mínimo General, el pago diario subió a 315.04 pesos, mientras que en la Zona Libre de la Frontera Norte alcanzó los 440.87 pesos. Sin embargo, el ajuste fue menor en la franja fronteriza, lo que generó inconformidad entre trabajadores que enfrentan precios más altos en vivienda, alimentos y servicios. Autoridades federales sostienen que el aumento mantiene la ruta hacia la cobertura de la canasta básica, pero la realidad cotidiana sigue marcando presión económica para miles de familias.

El impacto también alcanzó a 61 oficios y profesiones, desde albañiles y choferes hasta trabajadores del hogar y reporteros, cuyos ingresos quedaron sujetos al nuevo tabulador. Aunque los montos ya son obligatorios desde el 1 de enero, especialistas advierten que el salario mínimo continúa lejos de garantizar estabilidad financiera, mientras la inflación y el costo de vida avanzan más rápido que los ajustes salariales.
