La alarma sanitaria encendió en el sur del Estado de México luego de que autoridades confirmaran la presencia del gusano barrenador en el municipio de Tlatlaya, el primer caso registrado en la entidad. El hallazgo, detectado en una cabra con una herida sin atención, generó preocupación entre productores y encendió las alertas por el riesgo que representa esta plaga para el ganado.

Tras la confirmación del caso, la Secretaría del Campo activó protocolos de emergencia y reforzó la vigilancia sanitaria para evitar una posible propagación. Aunque las autoridades aseguran que se trata de un caso aislado y bajo control, el antecedente mantiene en alerta a ganaderos de la región, quienes temen que la llamada “gusanera” se extienda si no se detecta a tiempo en otros animales.
Ante este escenario, el llamado a los productores fue contundente: revisar diariamente al ganado y reportar cualquier herida sospechosa de inmediato. Especialistas advirtieron que la falta de atención oportuna puede abrir la puerta a nuevos brotes, lo que pondría en riesgo la actividad ganadera del sur del estado y provocaría pérdidas económicas considerables.
