El penal de Aquiles Serdán volvió a encender las alarmas luego de que Alfonso Jiménez Jiménez, de 40 años, fuera encontrado muerto en su propia celda apenas diez días después de haber ingresado por narcomenudeo. El interno, que había llegado el 4 de noviembre, terminó convertido en un nuevo misterio dentro de las paredes del reclusorio más vigilado del estado.
Fuentes al interior del penal revelaron que el cuerpo presentaba evidentes huellas de golpes, un detalle que ha desatado sospechas sobre lo que realmente ocurrió en esas horas en que nadie parece haber visto nada. Pese a ello, la versión oficial sigue en silencio, en espera de la necropsia que determine si Alfonso murió por una agresión o por causas aún más oscuras.

Extraoficialmente, se aseguró que Jiménez no pertenecía a ningún grupo criminal ni representaba un riesgo para otros internos, lo que vuelve su muerte aún más inquietante. Mientras las autoridades prometen investigar, el caso ya se suma a la lista de episodios turbios que rodean al penal.
